Por Alejandra Flores – Clúster de Turismo de Monterrey
Hay museos que se recorren y museos que se viven. El Papalote Museo del Niño Monterrey pertenece al segundo grupo, y no por casualidad: cada decisión, desde la profundidad a la que fue construido hasta la forma en que elige su cartelera, responde a una misma idea. Aquí no se aprende porque alguien te explique algo, sino porque te pasa algo.
Desde su apertura, el museo se ha consolidado como uno de los espacios de aprendizaje interactivo más importantes del norte del país, donde niñas, niños y familias descubren la ciencia, la tecnología, el medio ambiente, el arte y la innovación a través del juego y la experimentación.
Estos son cinco datos que probablemente no sabías del museo y que dicen mucho sobre cómo está pensado por dentro. Entre ellos, dos que ahora mismo están dando de qué hablar: la Megapantalla IMAX que proyecta La Odisea, de Christopher Nolan, tal como fue concebida por su director, y un aspecto que pocos conocen: el museo también abre sus espacios para experiencias empresariales, culturales y sociales que difícilmente podrían vivirse en otro lugar de la ciudad.
1. Está construido bajo tierra
El edificio del Papalote Museo del Niño Monterrey está enterrado entre 16 y 18 metros bajo el nivel del suelo. La razón principal no fue técnica, sino de contexto: el museo vive dentro del Parque Fundidora, y la premisa fue no invadir el espacio de los edificios icónicos que le dan identidad al parque. Levantar un volumen nuevo habría significado competir con ellos; enterrarlo permitió integrarse al entorno desde otra lógica, construyendo una narrativa propia. La obra tomó cerca de diez años.
El recorrido comienza mucho antes de llegar a la primera exhibición. La entrada es una rampa circular descendente concebida como un hormiguero, de modo que el visitante empieza a explorar incluso antes de cruzar las salas del museo.
Sobre el techo se encuentra un jardín que reúne los cuatro ecosistemas presentes en Nuevo León. Sumado a su diseño bioclimático, la certificación LEED, el aprovechamiento de la iluminación y el control eficiente de temperatura, el edificio se convierte en una experiencia educativa por sí mismo.
Como lo resume su Director General, José Antonio Pérez Contreras:
“El edificio te enseña exactamente a cuidar el medio ambiente.”
Y eso es coherente con la idea con la que nació el museo: conozco mi planeta, lo quiero y lo cuido.Aquí, la arquitectura también forma parte del aprendizaje.
2. Su megapantalla IMAX proyecta La Odisea como Christopher Nolan la concibió
Dentro de ese mismo edificio hay una sala que hoy tiene a media ciudad hablando.
La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, fue filmada con cámaras IMAX de 70 mm, y muy pocas salas en el mundo pueden proyectarla respetando su relación de aspecto original de 1.43:1, es decir, mostrando la imagen completa, sin recortes. En México, esa experiencia puede vivirse en la Megapantalla IMAX del Papalote Museo del Niño Monterrey.
En palabras de José Antonio Pérez:
“Podemos proyectar la película tal como Nolan la concibió, respetando su tamaño, relación y formato originales.”
Con aproximadamente 22 metros de ancho por 16 de alto, la pantalla del Papalote es una de las más grandes del país.
Pero lo interesante es que esa misma sala no vive únicamente de los grandes estrenos. El resto del año presenta documentales sobre dinosaurios, Explorando la Naturaleza, el cuerpo humano y otros temas científicos, elegidos con el mismo criterio educativo que guía las experiencias del museo.
Solo en 2025 se realizaron 1,713 funciones, que reunieron a cerca de 120 mil asistentes.
No es una sala de cine que también proyecta documentales. Es una sala de museo cuya cartelera forma parte de su modelo educativo.
Como explica José Antonio Pérez:
“Muchos creen conocer la Gran Barrera de Coral, pero verla en la Megapantalla IMAX es descubrir que no es solo un paisaje lleno de peces de colores: es uno de los ecosistemas más complejos y extraordinarios del planeta. Entender las corrientes que la sostienen cambia por completo lo que estás viendo.”
Y en una pantalla de ese tamaño, la experiencia también cambia.
Cómo conseguir boletos
- Consulta la cartelera y compra en línea desde el sitio oficial del museo: papalotemty.org.mx/cartelera. Ahí encontrarás los horarios vigentes y el acceso directo a la venta de boletos.
- Sigue sus redes. El museo abre funciones nuevas de forma constante, ajustando la programación para que conviva con la agenda educativa y documental. Los anuncios salen primero en @papalotemuseomty (Instagram y Facebook).
3. No es solo un museo: es un recinto
Pocos lo tienen en el radar: el Papalote también abre sus espacios para eventos empresariales, institucionales y sociales. Sus salas temporales, áreas de exhibición y la Megapantalla IMAX permiten realizar cenas, congresos, lanzamientos, activaciones de marca y encuentros privados en un entorno muy distinto al de cualquier recinto tradicional.
El propio Director General lo confirma:
“Imagina pasar una cena entre exhibiciones. Eso aquí sí lo puedes hacer.”
Para quienes organizan congresos, cenas de empresa, activaciones de marca o eventos privados, el espacio deja de ser únicamente un lugar y se convierte en parte de la experiencia. Después de todo, pocas sedes permiten que una reunión termine recorriendo exhibiciones interactivas o disfrutando una proyección en formato IMAX.
Si estás buscando un recinto para tu próximo evento o quieres organizar una visita grupal, el museo cuenta con un área especializada para atender empresas e instituciones. Escribe a carmen.sanchez@papalotemty.org.mx
4. Quien te recibe es un monstruo marino que vivió en Nuevo León
Al bajar la rampa, lo primero que detiene a todos es el Monstruo de Aramberri: un enorme reptil marino hallado en el municipio del mismo nombre, al sur del estado. Y ahí arranca el verdadero mecanismo del museo, que es hacer preguntas.
La primera es inevitable: ¿Qué hace un monstruo marino en Nuevo León?
La respuesta desarma a cualquiera. Era un animal acuático porque este territorio fue mar hace unos 150 millones de años, mucho antes de los dinosaurios que solemos imaginar. Un dato que reordena de golpe la idea que uno tiene del lugar donde vive.
Ese primer momento revela además la dinámica que se repite durante toda la visita: el niño corre, se sorprende y pregunta; el adulto acompaña y, casi sin darse cuenta, termina resolviendo preguntas que tampoco sabía que tenía.
5. Aquí el letrero no dice “no tocar”
Casi todos aprendimos a visitar museos con las manos por detrás de la espalda. El Papalote parte de lo contrario: su lema es “Toco, juego y aprendo”, y en ninguna parte del recorrido encontrarás una indicación que te pida no tocar.
No es un detalle de estilo, es el método. El museo llama a este modelo aprendizaje informal: nadie te sienta en un salón, nadie te pide tomar nota y, sin embargo, te vas con algo aprendido, precisamente porque lo viviste.
Detrás de esa experiencia existe una estructura educativa basada en cinco disciplinas —ciencia, tecnología, medio ambiente, matemáticas y arte— que da sentido tanto a las más de 70 actividades interactivas como a los documentales que se programan en la Megapantalla IMAX.
Por eso una misma visita puede llevarte de calcular tu huella de carbono a entender de dónde vienen los sonidos de la naturaleza o crear una obra de arte a partir de figuras geométricas, sin que nada de eso se sienta como una clase.
Y lo que se llevan las familias no son solo las fotos. Es la conversación que se abre después, y un rato largo de convivencia lejos de las pantallas.
Lo que viene también se aprende
Lo que viene mantiene la misma lógica. Papalote al Futuro es la evolución que el museo ya tiene en marcha: nuevas experiencias alrededor de temas que definirán el futuro, como la inteligencia artificial, el agua y la sostenibilidad. Las primeras transformaciones comenzarán a hacerse visibles hacia el verano de 2027.
Porque si el mundo cambia de preguntas, el museo también evoluciona para seguir despertando la curiosidad de las nuevas generaciones.
Si aún no vives la experiencia del Papalote Museo del Niño Monterrey, este es un buen momento para descubrir por qué hay museos que se recorren… y museos que se viven.
¡Te invitamos a visitarle!
Parque Fundidora, entrada E6 · papalotemty.org.mx
Fotos cortesía de Papalote Museo del Niño Monterrey.